Cómo hemos cambiado: Recordando el mercado de corros

Siempre se dijo que “el hombre es el único burro que tropieza dos veces en la misma piedra” y es que del burro, animal noble donde los haya, pero con un significado despectivo en cuanto a su nombre, se decía lo contrario y es que nunca tropezaban en la misma piedra precisamente porque utilizaban adecuadamente la memoria. Esto viene al caso de que ahora que todos tenemos ordenadores y teléfonos móviles, con cámara fotográfica y 30 aplicaciones que incluso nos permiten realizar operaciones bursátiles y comprar o vender en Nueva York o Chicago desde cualquier lugar donde nos encontremos, se nos ha olvidado de que no hace tanto tiempo esto no era así y que operar en las Bolsas tenia infinidad de limitaciones en relación a como funcionamos ahora.

Por eso, desde Zona de Bolsa aprovechando que estamos dentro de renta variable desde hace tiempo, aunque cuando leas este artículo no sabemos dónde estaremos, y hasta que el sistema no nos dé señal de salida a FIAMM, como no tenemos nada mejor que hacer, primero hemos organizado unos webinarios explicando nuestro funcionamiento a todo el que ha querido apuntarse y verlos, y en segundo lugar hemos aprovechado para sacar un artículo sobre tiempos pasados, que no siempre fueron mejores pero que recordamos con nostalgia y en concreto sobre el mercado de corros, que los que peinamos canas y poco pelo algo recordamos.

Si echamos un poco la vista atrás podemos ver los profundos cambios que ha sufrido la Bolsa en España durante los últimos 40 años. No hace tanto tiempo en el patio de la Bolsa de Madrid se negociaba el precio de los títulos de los diferentes valores a viva voz.

Cada 10 minutos sonaba una campana, que indicaba el cierre de la negociación de las empresas de un sector, por ejemplo los bancos, las eléctricas, construcción, etc, etc, para comenzar a negociar el siguiente sector. Hoy en día se sigue tocando la campana como un acto conmemorativo y nostálgico, como por ejemplo cuando sale a Bolsa un nuevo valor, algún aniversario señalado, etc. En la Bolsa de Madrid se pueden consultar las “aperturas de honor” que ha habido desde 2005. El horario de principio y fin de las sesiones dependía de la Bolsa que se tratara: Madrid, Valencia, Bilbao o Barcelona.

Los Agentes de Cambio y Bolsa eran los protagonistas principales de estas operaciones. Tenían carácter de fedatarios, como los Notarios, y eran los únicos agentes autorizados para la realización de las operaciones de compra y venta cuando el sistema de negociación era el de viva voz. Su figura ha sido sustituida por las empresas de servicios de inversión, llamadas Sociedades de Valores y Bolsa.

Los Agentes de Cambio y Bolsa se integraron primero con Corredores de Comercio y luego a lo largo de los 90 con los Notarios, aunque en un principio se trató de una integración algo conflictiva.

Comentar ya de paso, que en las capitales de provincia y algunas ciudades importantes residían los Corredores de Comercio que actuaban principalmente en las operaciones de compra venta de acciones y participaciones de sociedades que no cotizaban en Bolsas.

En la Bolsa de Madrid, en el Salón de Contratar, la barandilla separaba el espacio en el que se encontraban los Agentes de Cambio y Bolsa e impedía el paso de los inversores al parqué. Los inversores, que eran cariñosamente llamados “barandilleros” y “banderilleros” en plan de cachondeo, debían dar sus órdenes sin entrar en los corros.

Cómo hemos cambiado: Recordando el mercado de corros

Los agentes de Bolsa apuntaban sus operaciones en tiras de papel. Compraban y vendían los títulos o “papel”, a grito de “TOMO” y “DOY” para comprar y vender los valores admitidos a contratación. Si al acabar la sesión quedaba “papel” o “dinero” ya teníamos una idea de lo que haría ese valor en la sesión siguiente.

Como el sistema de corros no era infalible, se creó el Salón de Cotizar, donde los agentes se reunían al término de las sesiones. Presidían el Síndico y la Junta Sindical y se repasaban las operaciones realizadas, se discutían los malentendidos, aunque solía haber pocos ya que en esa época la palabra dada era sagrada. En caso de conflicto decidía el Síndico. Al término se firmaba el Acta de Cotización y diariamente se publicaba en el Boletín Oficial de la Bolsa.

Cómo hemos cambiado: Recordando el mercado de corros

Es bastante recomendable la visita al Palacio de la Bolsa de Madrid, como edificio histórico cargado de simbolismo, además de por la cantidad de anécdotas que se han producido en sus salones y pasillos. En caso de que no puedas ir presencialmente, aquí puedes hacerlo virtualmente. Yo aún recuerdo mi visita allá por el año 1985 en el mes de marzo o abril, el Jueves Santo, que era mitad festivo, antes de pasar una jornada con mis hijos en el Parque de Atracciones de Madrid. Estaba todo rodeado de personas trajeadas, donde el color predominante era el negro. Los más osados llevaban traje gris o azul marengo. Y la nota discordante lo daba mi chaqueta amarilla, muy de moda en aquel año, así como con mi bigote que gastaba por entonces, resaltaba como una luciérnaga en un saco de grillos. Aunque no era tan exageradamente bulliciosa como nos han hecho creer las películas americanas sobre Wall Street sí que había mucho movimiento de los apoderados y sus ayudantes, que eran los que de verdad iban a la Bolsa a diario, pues los agentes se mantenían en sus despachos, que los tenían en las calles adyacentes a la Bolsa.

Por cierto que tengo que aclarar que no se negociaba en pesetas, sino en enteros, lo que si se ha negociado ha sido en euros… Hasta 1989 TODOS los valores se negociaban en corros.
Por la ley de 1988 de Mercado de Valores se creó el mercado continuo con CATS, y fueron uniéndose poco a poco valores, interconectado todas las Bolsas Españolas. En el año 1995 pasó a llamarse SIBE (Sistema de Interconexión Bursátil Español). Las mejoras que se buscaban eran evidentes: mayor velocidad, eficiencia, liquidez e información. Aún así hay valores que permanecieron negociándose en corros hasta “ayer”. Y en sustitución de los corros en viva voz llegaron los corros electrónicos que cotizan en la modalidad de fixing, en la cual hay 2 períodos de subasta (de 8.30 a 12 y de 12 a 16 horas).

Cómo hemos cambiado: Recordando el mercado de corros

El auge de los corros se produjo en las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado, donde el caos ordenado del sistema de corros era hipnótico para los que asistían como público. A día de hoy se ha pasado a la situación opuesta, donde la calma sólo se rompe por la retransmisión de algún medio generalista o económico para dar noticias sobre la evolución de la Bolsa. El Palacio de la Bolsa ha pasado, por tanto, de ser el templo del Comercio a plató de televisión… ¡¡CÓMO HEMOS CAMBIADO!!.

Todavía recuerdo como se pasaban las órdenes de compra o de venta en aquella época de los corros, donde Internet no se conocía. Lo habitual era ir (hoy) a tu oficina bancaria y hablar con el empleado encargado de la compra venta de los valores. Rellenabas adecuadamente la orden, la firmabas y este empleado la pasaba por telex a su central de valores. La central de valores de nuestro banco en Madrid la pasaba al Agente de Cambio Bolsa con el que trabajaba, pues cada banco tenía su Agente (mañana) y el Agente de Cambio y Bolsa a través de su apoderado y oficiales, que eran los que de verdad pisaban la Bolsa, procedían (pasado mañana) a ejecutar nuestra orden. Días mas tardes tu banco te decía cuando habían comprado o vendido nuestras acciones y a qué precio. Este era el camino normal de las operaciones de Bolsas que hoy en día realizamos en cuestión de segundos desde nuestro ordenador y sabiendo de ante manos a qué precio compramos o vendemos.

Este camino “normal” tenía dos inconvenientes. Era lento y además siempre te adjudicaban el precio más caro de la sesión en las compras o el más barato en las ventas, dentro de la oscilación del precio de nuestro valor en la sesión.

Para salvar los inconvenientes anteriores, había un camino más corto que no estaba al alcance de cualquiera, sino de los buenos clientes de los Agentes. Consistía en abrirse una cuenta en el despacho de nuestro Agente, si el Agente nos aceptaba, normalmente por recomendación de otro cliente del despacho, ya que no aceptaban al primero que tocara el timbre. A partir de ese momento las órdenes se las pasabas por teléfono la tarde anterior o incluso a la hora de los corros y esa misma tarde volvías a llamar al oficial que te atendía y te daba los detalles de la operación realizada. Las operaciones se liquidaban los viernes, por lo que permitía que pudieras especular realizando la venta hasta el viernes y liquidando la diferencia a favor o en contra según fuera el caso. Esta especulación a través de las oficinas bancarias era impensable. Casualmente dentro de los diferentes cambios a los que se realizaban ese día las operaciones del valor que hubiéramos vendido o comprado a los clientes directos, siempre nos aplicaban los mejores, si era una venta el más alto de la sesión y si era una compra el más bajo, por lo que ya sabéis el motivo de que si hacías la compra o la venta a través del primer camino, que hemos llamado normal las adjudicaciones eran todo lo contrario.

Sobre la cotización en enteros aclarar en qué consistía este método. El nominal de la acción, más habituales podía ser de 500 pesetas, o de 250 pesetas o de 1.000 pesetas. Ese nominal se dividía por 100 y cada centésima era un entero, por lo que según el valor nominal de la acción un entero podía valer 5 pesetas, que eran el 90% de las acciones, pero en otras era de 2,50 ó de 10 pesetas, que eran más raras, pero existían.

Os dejo un par de enlaces a videos de la bolsa para que veáis el ambiente que os he contado más arriba:

https://www.youtube.com/watch?v=ExW5uycYv7s
http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/tipicos-corros-bolsa-donde-se-compran-venden-valores-viva-voz-pasan-historia/541225/

Por cierto que aún recuerdo la enorme memoria que tenían aquellos apoderados y oficiales, que meses y años después se acordaban de las operaciones, incluso el precio a que se habían realizado. Yo les decía que tenían memoria de elefante y creo que me quedaba corto.

También recuerdo el revuelo e inquietud que nos causaron cuando el Gobierno publicó la desaparición de los Agentes de Cambio y Bolsa. Todos nos quedamos huérfanos sin saber cómo íbamos a seguir haciendo nuestras operaciones de compra o de venta.

También recuerdo que cuando llamabas por la tarde a tu Agente, para que te confirmaran la realización de tus operaciones, ya aprovechabas para que te dieran su opinión sobre la situación de la Bolsa que te daban el Agente o su apoderado que era valiosísima por lo pegado al mercado que estaban, aparte de estar enterados de los próximos repartos de dividendos o ampliaciones de capital, todavía no publicados, ya que siempre subían el valor antes de desprender el cupón. También sabían cuando iba a entrar a cotizar las ampliaciones y cuando se igualaban los valores de las nuevas y viejas acciones, temas estos que a la mayoría os suena a chino… Como decía más arriba: ¡¡COMO HEMOS CAMBIADO!!.

En Zona de Bolsa seguimos manteniendo nuestro ya viejo lema de que: Las Bolsas son impredecibles, pero no anárquicas.

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