La parábola de las transfusiones de sangre entre moribundos

En el artículo anterior sobre las bodas bancarias, que es la primera parte de este artículo, hablábamos de la alegría que había producido el anuncio de la fusión bancaria entre Caixabank y Bankia. Operación de la que no conocemos ningún detalle técnico de relevancia pero que había servido para dar un buen empujón a sus cotizaciones en Bolsa, y no solo de los dos novios, sino de todo el sector bancario español, incluso europeo.

Os dejo el enlace a la primera parte por si queréis repasar el tema: De las bodas bancarias.

También decíamos que de una boda salen 5 bodas o más, como la anunciada y desmentida del BBVA y Sabadell, donde dejábamos los gráficos de las dos entidades, que en estos días incluso han empeorado, y decíamos que viendo los gráficos de los dos bancos, seguir pensando en una feliz boda me parece una ironía, pues estos no están ni para aguantar la primera noche de boda, que siempre ha solido ser muy alegre.

En consecuencia anunciaba que en esta segunda parte cambiaba mi argumentario y os explicaría la parábola de las transfusiones de sangre entre moribundos. Pues veamos:

Érase una vez un reino llamado Bankilandia, donde vivían felices muchos bancos, aunque en menor número que en años anteriores y eran todos muy tragones y hubo unos años que les dio por comer ladrillos, y comían ladrillos y más y más y no se cansaban de comer ladrillos o todo lo que en el futuro pudiera producir ladrillos, así llegaron a generar una gran panza y les impedía andar con rapidez y fruto de las indigestiones era el despido de su personal trabajador al que previamente le habían recortado los sueldos.

Pues bien, antes de recuperarse del atracón de ladrillos, se metieron en otros atracones de deuda pública sin rentabilidad alguna, en comer inversiones en países emergentes de no muy buena reputación política, que a la primera de cambio ponían la máquina de hacer dinero en marcha y tiraban el valor de la moneda, lo que le producía más panza y más mala digestión.

En estas malas condiciones de los bancos, que todo el mundo sabía, menos ellos que no querían reconocerse como unos fracasados y así seguir cobrando unos buenos bonus, llegó el COVID-19 que unos señores de un país lejano de ojos achinados nos mandaron para probar nuestra capacidad de organización.

Total que ya no podían disimular más las malas digestiones que mantenían y hubo que ingresarlos a todos en la UCI para tratar de salvarlos. Entonces el medico mayor del reino se dio cuenta de que aunque tenían mucha panza que les impedía andar con soltura, sin embargo tenían muy poca sangre lo que a su vez impedía que echaran a andar y digirieran la tremenda panza que habían acumulado. La pescadilla que se muerde la cola.

Entonces este médico mayor, que para más señas era mujer, dijo: “Háganse transfusiones de sangre a los bancos que estén en la UCI” y todos los bancos y sus accionistas celebraron la buena idea de esta señora. En consecuencia en cada UCI se pusieron a prepararse para empezar a hacer la transfusiones de sangre, pero enseguida se dieron cuenta que no había disponibilidades de sangre, por lo que mandaron por las calles a los vampiros a recoger sangre de los bancos buenos para ponérsela a los bancos enfermos. Pero la gran sorpresa fue cuando retornaron los vampiros diciendo que no habían encontrado bancos en la calle a quien chupar el líquido elemento, pues todos estaban encamados en la UCI.

Pero ya lo dijeron en mayo del 68 en Paris: “La imaginación al poder” y en consecuencia en Banquilandia idearon las transfusiones entre moribundos, que os explico a continuación:

Primero a todos los bancos que tenemos encamados en la UCI les vamos dando un número correlativo, o sea 1, 2, 3, 4, … De esta manera los lunes, miércoles y viernes, los bancos impares (1, 3, 5, ..) donan parte de su sangre a los bancos pares (2, 4, 6,..) de esta manera los bancos impares se quedan más débiles que al empezar el día, pero los pares ganan en fuerza.

Segundo una vez que los bancos pares acaban de coger fuerza con la transfusión de los bancos impares, a continuación los martes, jueves y sábados les sacamos la sangre y se la inyectamos a los impares que desde el esfuerzo del día anterior han quedado muy débiles.

Alguno se preguntará y el domingo quien transfiere a quién. Mi idea es que el domingo hacer una prueba de evaluación a los pares e impares y según quienes estén más débiles, empezar la semana que sigue siendo donantes o donatarios.

A día de hoy el resultado de los bancos que saldrán de la UCI no se sabe, pero lo que si parece es bastante entretenido el método de salvar a los bancos, escrita en forma de parábola cívica que acabo de describir. Se aceptan correcciones.

Lo siento por los accionistas bancarios, pero la fuerte bajada de hoy viernes no ha sido porque mi artículo haya desanimado a nadie, pues saldrá a la luz con el mercado cerrado.

A todo esto, esta semana ha publicado resultados INDITEX y ha habido celebraciones por todo lo alto, como los bancos días atrás, algún día de más del 5% y entro en su página y copio y pego este párrafo:

“El resultado de explotación (EBIT) fue de -198 millones de euros (2.040 millones de euros en 1S2019). El primer trimestre incluye una provisión por la conclusión del programa de optimización de espacio por 308 millones de euros. Sin esa provisión el EBIT del 1S2020 hubiera sido de +110 millones de euros.”

La parábola de las transfusiones de sangre entre moribundos

Volvemos al inicio del artículo, porque sigo atónito viendo los resultados del 2020, en comparación con el 2019 y sabiendo la alegría de la cotización del valor esta semana en Bolsa que incluso movió y bastante al IBEX.

Quizas la conclusión de todo esto sea que da igual que la economía baje este años cerca del 15%, que los bancos empiecen a reconocer que no pueden aguantar más, que una primera multinacional ha obtenido perdidas, sino que si se dice como hay que decirlo pues no pasa na.

Desde esta hoja semanal, una vez os recuerdo que el bicho está cada vez más cabezón y no quiere dejar a nadie sin conocer, por lo que os deseo que os cuidéis y ganéis mucho dinero con los FIM en cuanto volvamos a entrar.

Nuestro lema sigue siendo: Las Bolsas son impredecibles, pero no anárquicas.

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