Matando bichos a cañonazos

Todos habéis oído alguna vez la expresión de matar moscas a cañonazos, que hasta nuestros lectores extranjeros deben conocer, pues en Internet se encuentra la frase incluso en inglés y parece de uso habitual como en español.

Su significado, según tomo de Internet, viene a ser: “expresión que significa emplear absurdamente recursos desmesurados y muy costosos, para solucionar problemas ínfimos o nimios”.

Evidentemente, dentro de mis inquietudes no figura el bienestar de las moscas, de avispas, ni de los moscardones, sino que mis inquietudes vienen al hilo de que nos quieren confinar, nos quieren dar el toque de queda, nos quieren paralizar aún más, y no sé cuántos esfuerzos y sacrificios más nos van a imponer, que no pedir, en ara a que el bicho desaparezca, cuando pasan los días, pasan las semanas, pasan los meses y a este paso pasaran los años y no se ve mejoría alguna, al menos significativa, de que el bicho empiece a estar controlado y eso que el invierno no ha llegado.

Entonces, si queremos aportar alguna solución, lo primero que habrá que hacer es conocer el origen del problema, y no me refiero a ir a China y averiguar cómo le han fabricado, que eso lo sabremos dentro de 10 años, me estoy refiriendo a cómo llega a nuestras casas, porque lo fácil es culpar a nuestros hijos o hermanos que van a los bares o a sus trabajos y se contagian y luego contagian al resto de la familia, pero es que la mala leche del bicho es que le han fabricado con efecto retardado, que para haber sido un error o un fallo como dicen, han puesto muy alto el listón de creerse la versión oficial. Y es que antes de tener los síntomas o incluso sin llegar a tener síntomas, el paciente infectado ya está propagando el virus a mansalva. O sea, que al igual que las bombas de relojerías, va buscando el momento más oportuno para estallar causando el máximo de daño. Por lo tanto una vez puesta la bomba en marcha, no se puede culpar a los que van llegando al salón de casa totalmente desapercibidos del problema, sino a los que ponen la bomba o a los que la dejan poner, empezando por la riada de aficionados al futbol que siguiendo a su equipo llegaron a Valencia en febrero, los chinos que volvieron de sus fiestas de año nuevo, y ahora a diario no parando en los aeropuertos a los visitantes sospechosos, recogiendo a todos los que llegan a diario en pateras que incluso van a buscarlos a sus puertos de origen, o a los que tienen que recoger la fruta porque en España con 8 millones de parados, bien pagados, no hay mano de obra suficiente para recoger las cosechas varias de nuestros campos.

La pregunta del millón de caramelos: ¿Alguien sabe si ya controlan estos 3 puntos de entradas del bicho, o sea, aeropuertos, pateras y recogidas de la fruta? A mí no me consta, si alguien conoce como lo controlan os animo a que lo digáis y me tranquilizará mis inquietudes futuras.

Pero encima la inoperancia total en la prevención, la han querido justificar en no alarmar a la población o no asustar al turismo, y resulta que la población a medidas que va conociendo más casos de muertos cada vez más cercanos se encuentra más alarmada, y sobre el turismo, qué decir, si no ha venido ni los saltas balcones de las islas baratas, vamos es lo que se dice hacer unas tortas como panes, y encima a mis vecinos de mi calle los sacaban a las ventanas por las tardes para aplaudir.

Pero da igual que entren todos los infectados que entren, el caso es no molestar a parados, o a turistas que no llegan, ya sabéis que pronto tendremos medicamentos que no solo curaran a los próximos enfermos, sino que resucitaran a parte de los fallecidos, por no hablar de las vacunas que van a llegar de 40 ó 50 laboratorios, a cual más baratas y totalmente efectivas, y es que ahora que vamos camino de la Navidad me recuerda el anuncio de la Lotería Nacional, que primero nos dicen que nos va a tocar el gordo en la del 22 de diciembre, y luego no hay que preocuparse pues como lo importante es tener salud, que este año ya veremos si tenemos mucha salud o poca, la segunda oportunidad es que nos va a tocar la Lotería del Niño, y así año tras año.

El resultado de todo lo anterior, lo tenemos delante de nuestras narices, sobre todo si lo queremos ver, a saber:

En España iba a haber una rápida recuperación en forma de V asimétrica. Si alguien quiere saber mi idea de semejante figura que pinche en el enlace siguiente:

https://www.zonadebolsa.es/noticias/220-buscando-la-v-asimetrica-en-el-nivel-1-del-covid-19

En el resto de Europa el desastre económico está asegurado, mientras no se tomen medidas serias y no de mero maquillaje. Como muestra os dejo mi opinión sobre el Stoxx 600 que no puede ser más clara desde hace semanas, o más bien meses pues desde principios de junio no se mueve, como podéis ver en el enlace.

En estas condiciones solo nos quedan los mercados Usa, que a sus nacionales les funciona muy bien, donde han aprovechado para devaluar el dólar a todo tren como si fueran un país emergente bananero cualquiera, y no ha rechistado nadie. Y todavía están peleando demócratas y republicanos por meter más dinero del que metió Pancho Villa cuando ganó su revolución y pudo dar a la máquina de hacer dinero de su Banco Central. Hay que ver lo que hace la prensa, que las negociaciones entre sus políticos nos lo está vendiendo como el bálsamo de Fierabrás y es la operación más descarada de tirar papel disfrazado de dinero de la historia de la humanidad, ya puestos que hubieran dado 100 bitcoin a cada familia y quedaban mejor y no manchaban al dólar.

En nuestra página tenemos estudiado el gráfico del euro con el dólar en múltiples ocasiones, así como en los diferentes medios donde nos publican, por lo que os remito a donde os resulte más fácil para leerlos.

El problemas de los cañonazos que hemos visto más arriba es que nos han desarmado técnicamente, donde resulta difícil remitirse a las ondas de Elliot o al buen hacer de muchos gestores de fondos, pues los Bancos centrales se han quedado con los mercados, y los fondos de inversión bailan al ritmo que les marcan, ya que el dinero real le han asemejado al dinero del monopoly y así seguiremos muchos años.

Desde esta hoja semanal, os vuelvo a recordar que extreméis las precauciones para con el bicho, y recordaros nuestro lema que sigue siendo:

Las Bolsas son impredecibles, pero no anárquicas.

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