Saliendo en las bajadas, se gana mucho, si somos inversores a largo plazo, parece una contradicción, pero nada más lejos de la realidad. Lo explicamos desde zonadebolsa.es con un ejemplo numerico.
Tabla de contenidos
ToggleSituación de partida:
Supongamos que en un tiempo pasado compramos 1.000 unidades (acciones o participaciones) de un valor, fondo, ETF, etc, que llamaremos genéricamente nuestro producto de inversión, y del que ni nos acordamos de precio de entrada.
Situación actual:
Aparecen cisnes negros en el horizonte, llámense guerra de Ucrania, de Iran, revuelta en Libia, cierre del Estrecho de Ormuz o de Gibraltar, etc, etc, y que según nuestra percepció, siguiendo al Lumaga System, o a cualquier otro sistema de deteccion de cambios de tendencias, nos hace pensar que la situación económica venidera va a afectar negativamente a nuestro producto de inversión. A día de hoy nuestra unidad de inversión, sea acción o participación cotiza a 50 euros, dólares o la moneda que cada uno quiera. La pregunta del millón de caramelos:
¿Vendemos a 50 euros y nos quedamos fuera del mercado, o nos mantenemos sin vender pensando que, aunque caiga hasta 30 euros, pasado 1 ó 2 años la cotización volverá a 50 euros, nuestro precio actual?
Pondremos en marcha las dos estrategias:
Para resolver esto, pondremos en marcha dos estrategias, una estrategia beligerante y otra estrategia durmiente, y explicamos a continuación en que consiste la aplicación de cada una de ellas.

- Operamos con la estrategia beligerante, en cuyo caso vendemos las 1.000 unidades a 50 euros, por lo que recogemos 1.000 x 50 = 50.000 euros. A continuación, nos quedamos quietos, viendo como caen los mercados.
Pero siempre que llueve ha escampado, y lo mismo, siempre que han bajado las cotizaciones también han parado. A continuación, vemos que nuestro producto forma un suelo, mas o menos amplio y vemos que empieza una subida, no meros rebotes del gato muerto.
Hacemos nuestra valoración de nuestro producto de inversión y decidimos entrar a 30 euros que está cotizando en ese momento. La operación sería:
50.000 / 30 = 16.666,66 unidades de nuestro producto de inversión
El paso siguiente es esperar a que vuelva la cotización a 50 euros, valor de partida de la estrategia que estamos aplicando. Pues bien, al llegar a ese precio nuestra inversión vale:
16.666,66 x 50 = 83.333,33 euros
- Operamos con la estrategia durmiente, que es otra posibilidad. De esta manera, después de cotizar a 50, las cotizaciones seguirán bajando como teníamos previsto, pero no haremos nada, solo confiar en que las valoraciones volverán al punto de inicio.
Igual que con la estrategia beligerante, siempre que llueve ha escampado, y lo mismo, siempre que han bajado las cotizaciones también han parado. A continuación, vemos que nuestro producto forma un suelo, mas o menos amplio y vemos que empieza una subida, no meros rebotes del gato muerto.
Si hacemos nuestra valoración de nuestro producto de inversión que en su momento no llegamos a vender y la cotización es de 30 euros que está cotizando en ese momento. La valoración sería:
10.000 x 30 = 30.000 euros
El paso siguiente es esperar a que vuelva la cotización a 50 euros, valor de partida de la estrategia que estamos aplicando. Pues bien, al llegar a ese precio nuestra inversión vale:
10.000 x 50 = 50.000 euros
Conclusiones finales:
1 Aplicando cualquiera de las dos estrategias, el comportamiento de los mercados va a ser el mismo, pues suponemos que nuestra inversión es tan sumamente importante como para influir en los precios.
2 En los dos casos, las cotizaciones se han recuperado, cosa que no siempre tiene por qué ocurrir, y me estoy acordando del Banco Popular que estaba considerado como el mejor banco de España. Pero hay muchos casos, como Banesto, Terra, ENRON, Lehman Brother, Kodak, etc, etc que no vuelven a sus cotizaciones porque quiebran, a pesar de haber sido punteros en sus sectores.
3 La diferencia es clara. Con la primera estrategia al llegar a la cotización de inicio, el valor de nuestra inversión es de 83.333,33 euros, mientras que con la segunda su valoración son 50.000 euros, por lo que hay una diferencia en dinero a favor de la primera de 33.333,33 euros.
4 Una segunda ventaja de la estrategia beligerante es que nos da seguridad de no perder nuestro dinero, si ese fondo, valor o ETF, se va a pique y de que a la subida podemos volver al mismo o a diferente valor.

5 Otra ventaja es que, durante el periodo intermedio, podemos aprovechar la liquidez para invertir en una letra del Tesoro, o en un Fiamm y sacar el rendimiento que se encuentre en ese momento.
Para terminar, recordaros que tenemos dos artículos en nuestra pagina web sobre la aplicación de las dos estrategias comentadas en este artículo. En realidad, es un artículo con dos partes, que se publicaron el 30.09.2017 y el 07.10.2017, en nuestra página, en Inbestia y en Serenity Markets, donde ponemos ejemplos con periodos mas amplios y mas completos.
Cualquier artículo publicado en nuestra página, lo podéis encontrar yendo al buscador y poniendo “beligerante” o “durmiente”, no hace falta escribir el titulo completo, que ni yo mismo recuerdo.
Nuestro lema sigue siendo: Las bolsas son impredecibles, pero no son anárquicas.