Inversion mono-sectorial vs inversion diversificada

 

Uno de los errores más habituales entre los inversores es dejarse llevar por la moda del momento. Cuando vemos que un sector empieza a subir con fuerza —energía, salud, tecnología o cualquier otro— surge la tentación de invertir directamente en él a través de fondos o ETFs especializados. A primera vista parece lógico: “si todo sube, no me complico y compro el sector”.

Sin embargo, esta aparente simplicidad encierra varios riesgos importantes.

Cuando todo sube… ya puede ser tarde

El principal problema de la inversión monosector es el timing. Cuando un sector está en boca de todos, normalmente ya ha recorrido una parte importante de su subida. El inversor llega tarde, pero no lo sabe, porque nunca sabemos en qué lugar de la subida se encuentra un índice.

Aquí aparece una de las grandes incógnitas del mercado:
¿Estamos al inicio de la tendencia, a mitad del recorrido o cerca del final?

Con nuestro sistema de detección de cambios de tendencias, tenemos comprobado que cuando se produce la coincidencia de las 4 pautas para subir, no suele ser habitual la poca duración del cambio, sino que, muy al contrario, los cambios de tendencias, suelen ser duraderos, y si bien los normal es que pasen de 10 las velas coincidentes, nunca sabremos si va a durar 15 velas, 20 velas o por el contrario, 6 semanas, pues no hay maneras de acertar en la duración.

En un sector alcista, la mayoría de empresas suben casi al unísono. Esto elimina, en gran parte, la ventaja de seleccionar compañías concretas, pero también aumenta el riesgo de entrar en el momento equivocado. Si el movimiento ha sido rápido y no se ha participado desde el principio, la sensación es clara: “ya voy tarde”. Y muchas veces, esa sensación es correcta.

El efecto manada: subidas… y caídas

La inversión en mono-sectores tiene otro inconveniente: la alta correlación. Cuando el sector gira, lo hacen prácticamente todas sus empresas al mismo tiempo.

Esto implica que:

  • No hay diversificación real dentro del propio fondo o ETF.
  • Las caídas pueden ser tan rápidas y sincronizadas como las subidas.

Es decir, lo que parecía una inversión “fácil” se convierte en una exposición concentrada a un único riesgo.

La verdadera gestión: elegir empresa a empresa

Frente a esto, los fondos diversificados ofrecen un enfoque más sólido. Aquí el gestor no puede limitarse a seguir una corriente sectorial: está obligado a analizar, seleccionar y decidir, tanto empresas grandes, como medianas o pequeñas, y en todo tipo de sectores, por lo que la elección es por empresa, no por sector.

Y es ahí donde realmente se genera valor.

Buscar empresas por su calidad intrínseca —modelo de negocio, ventajas competitivas, crecimiento, eficiencia— y no únicamente por el sector al que pertenecen, es lo que diferencia a un gestor que aporta valor de uno que simplemente sigue la tendencia.

En otras palabras, cuando todo un sector sube, cualquiera parece buen gestor. Pero cuando hay que elegir las mejores compañías dentro de distintos sectores, es donde se demuestra la verdadera capacidad. Os recuerdo el articulo recientemente publicado que se titulaba: ”Para las cuestas arriba quiero mi mulo, que las cuestas abajo, ya me las subo”

Un ejemplo muy reciente: El sector de la energía.

En el grafico tenemos velas donde cada una de ellas, se forman con 3 sesiones. A primera vista podemos observar dos fases muy diferenciadas. La primera fase que va desde mitad de abril del 2025, hasta final de diciembre del 2025.

En la primera fase se ve un zig-zag mas o menos natural del discurrir de las cotizaciones, era una subida muy leve con ciertas paradas, y no recuerdo que hubiera ningún motivo especial para la subida.

Otra cosa es desde finales de diciembre, que aún teniendo en cuenta la captura de Maduro, con las mayores reservas del mundo de petróleo, aunque no operables desde la primera semana, lo cierto es que deberían haber bajado las cotizaciones de la energía, y no solo no bajaban sino que se inició una subida, ya sin paradas ni el mas leve zig-zag, fruto de que había mucho enterado de que venia la guerra con Iran.

Diversificación: la base de la distribución patrimonial

Desde el punto de vista de la distribución patrimonial, la inversión monosector rompe uno de los principios fundamentales: la diversificación inteligente, o lo que vulgarmente se dice de no poner todos los huevos en la misma cesta..

Una correcta asignación de activos debe:

  • Evitar concentraciones excesivas en un solo sector.
  • Combinar distintas áreas de la economía.
  • Adaptarse al ciclo del mercado.

Invertir en fondos globales o diversificados permite repartir el riesgo y, además, obliga al gestor a rotar posiciones según cambian las condiciones del mercado.

El papel clave del cambio de tendencia

Aquí es donde entra en juego nuestro sistema de detección de cambios de tendencias, denominado Lumaga System.

Más allá de elegir sectores o empresas, lo realmente decisivo es saber cuándo estar dentro y cuándo estar fuera del mercado.

Nuestro enfoque no se basa en adivinar qué sector será el próximo en subir, sino en detectar cuándo el mercado, en su conjunto, entra en una fase alcista o bajista.

Esto tiene varias ventajas:

  • Evita entrar tarde en movimientos ya avanzados.
  • Permite salir antes de caídas importantes.
  • Reduce la dependencia de modas sectoriales.

Cuando el sistema indica tendencia alcista, se puede estar invertido (preferiblemente en activos diversificados). Cuando indica tendencia bajista, la prioridad pasa a ser la protección del capital.

Conclusión

La inversión en sectores puede resultar atractiva por su aparente simplicidad, pero en realidad suele llegar acompañada de mayor riesgo y peor control del timing.

Invertir de forma diversificada, analizando empresas una a una y apoyándose en un sistema objetivo de detección de tendencias, no solo es más prudente, sino también más coherente con una estrategia patrimonial sólida.

Porque al final, invertir no consiste en seguir lo que más sube hoy, sino en gestionar correctamente el riesgo para estar en el mercado… solo cuando merece la pena estar.

Nuestro lema sigue siendo: Las Bolsas son impredecibles, pero no son anárquicas.

 

Saliendo en las caidas, se gana mucho

Saliendo en las bajadas, se gana mucho, si somos inversores a largo plazo, parece una contradicción, pero nada más lejos de la realidad. Lo explicamos desde zonadebolsa.es con un ejemplo numerico.

Situación de partida:

Supongamos que en un tiempo pasado, hemos comprado 1.000 unidades (acciones o participaciones) de un valor, fondo, ETF, etc, que llamaremos genéricamente nuestro producto de inversión, y del que ni nos acordamos de precio de entrada.

Situación actual:

Aparecen cisnes negros en el horizonte, llámense guerra de Ucrania, de Iran, revuelta en Libia, cierre del Estrecho de Ormuz o de Gibraltar, etc, etc, y que según nuestra percepció, siguiendo al Lumaga System, o a cualquier otro sistema de deteccion de cambios de tendencias, nos hace pensar que la situación económica venidera va a afectar negativamente a nuestro producto de inversión.  A día de hoy nuestra unidad de inversión, sea acción o participación cotiza a 50 euros, dólares o la moneda que cada uno quiera.  La pregunta del millón de caramelos:

¿Vendemos a 50 euros y nos quedamos fuera del mercado, o nos mantenemos sin vender pensando que, aunque caiga hasta 30 euros, pasado 1 ó 2 años la cotización volverá a 50 euros, nuestro precio actual?

Pondremos en marcha las dos estrategias:

Para resolver esto, seamos nosotros o nuestro inversor, se pueden poner en marcha dos estrategias, una estrategia beligerante y otra estrategia durmiente, y explicamos a continuación en que consiste la aplicación de cada una de ellas.

  1. Operamos con la estrategia beligerante, en cuyo caso vendemos las 1.000 unidades a 50 euros, por lo que recogemos 1.000 x 50 = 50.000 euros. A continuación, nos quedamos quietos, viendo como caen los mercados.

Pero siempre que llueve ha escampado, y lo mismo, siempre que han bajado las cotizaciones también han parado. A continuación, vemos que nuestro producto forma un suelo, mas o menos amplio y vemos que empieza una subida, no meros rebotes del gato muerto.

Hacemos nuestra valoración de nuestro producto de inversión y decidimos entrar a 30 euros que está cotizando en ese momento. La operación sería:

50.000 / 30 = 16.666,66 unidades de nuestro producto de inversión

El paso siguiente es esperar a que vuelva la cotización a 50 euros, valor de partida de la estrategia que estamos aplicando. Pues bien, al llegar a ese precio nuestra inversión vale:

16.666,66 x 50 = 83.333,33 euros

  1. Operamos con la estrategia durmiente, que es otra posibilidad. De esta manera, después de cotizar a 50, las cotizaciones seguirán bajando como teníamos previsto, pero no haremos nada, solo confiar en que las valoraciones volverán al punto de inicio.

Igual que con la estrategia beligerante, siempre que llueve ha escampado, y lo mismo, siempre que han bajado las cotizaciones también han parado. A continuación, vemos que nuestro producto forma un suelo, mas o menos amplio y vemos que empieza una subida, no meros rebotes del gato muerto.

Si hacemos nuestra valoración de nuestro producto de inversión que en su momento no llegamos a vender y la cotización es de 30 euros que está cotizando en ese momento. La valoración sería:

10.000 x 30 = 30.000 euros

El paso siguiente es esperar a que vuelva la cotización a 50 euros, valor de partida de la estrategia que estamos aplicando. Pues bien, al llegar a ese precio nuestra inversión vale:

10.000 x 50 = 50.000 euros

Conclusiones finales:

1 Aplicando cualquiera de las dos estrategias, el comportamiento de los mercados va a ser el mismo, pues suponemos que nuestra inversión es tan sumamente importante como para influir en los precios.

2 En los dos casos, las cotizaciones se han recuperado, cosa que no siempre tiene por qué ocurrir, y me estoy acordando del Banco Popular que estaba considerado como el mejor banco de España. Pero hay muchos casos, como Banesto, Terra, ENRON, Lehman Brother, Kodak, etc, etc que no vuelven a sus cotizaciones porque quiebran, a pesar de haber sido punteros en sus sectores.

3 La diferencia es clara. Con la primera estrategia al llegar a la cotización de inicio, el valor de nuestra inversión es de 83.333,33 euros, mientras que con la segunda su valoración son 50.000 euros, por lo que hay una diferencia en dinero a favor de la primera de 33.333,33 euros.

4 Una segunda ventaja de la estrategia beligerante es que nos da seguridad de no perder nuestro dinero, si ese fondo, valor o ETF, se va a pique y de que a la subida podemos volver al mismo o a diferente valor.

5 Otra ventaja es que, durante el periodo intermedio, podemos aprovechar la liquidez para invertir en una letra del Tesoro, o en un Fiamm y sacar el rendimiento que se encuentre en ese momento.

Para terminar, recordaros que tenemos dos artículos en nuestra pagina web sobre la aplicación de las dos estrategias comentadas en este artículo. En realidad, es un artículo con dos partes, que se publicaron el 30.09.2017 y el 07.10.2017, en nuestra página, en Inbestia y en Serenity Markets, donde ponemos ejemplos con periodos mas amplios y mas completos.

Cualquier artículo publicado en nuestra página, lo podéis encontrar yendo al buscador y poniendo “beligerante” o “durmiente”, no hace falta escribir el titulo completo, que ni yo mismo recuerdo.

Nuestro lema sigue siendo: Las bolsas son impredecibles, pero no son anárquicas.

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